The Austrian National Library (Österreichische Nationalbibliothek).
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I drew this when I was a child so many times *_* I love this!!!
“No, no, repito, la castidad no es una virtud, no es más que una convención que tuvo su origen en un refinamiento del libertinaje.”
“La falsa virtud que llamamos castidad es seguramente el más ridículo de todos los prejuicios.”
“… ¿cómo podemos pensar en la extravagancia de que una criatura femenina pueda tener mayor valor por tener una parte de su cuerpo poco más o poco menos abierta?”
“¡El honor! ¡Cómo es posible que otra persona pueda disponer de nuestro honor! ¿No será acaso esto del honor un medio que los hombres hayan empleado para encadenar a las mujeres más fuertemente a ellos?”
“Despreciad todas las leyes que os tiranizan; estas leyes son obra de vuestros enemigos, si no es que vosotros mismos las habéis hecho.”
“No conoceríamos esos crímenes que son producto de monstruosos abusos, porque es la ley la que engendra los crímenes, y no existiendo leyes no habría crímenes.”
“Existen, pues, pueblos suficientemente sagaces como para estimar sus placeres más que las insulsas leyes de la población.”
“El pudor es una quimera, único resultado de las costumbres y de la educación. Es, lo que se dice, un hábito.”
“La dureza de los ricos legitima el mal comportamiento de los pobres.”
“¡Ah!, no preveáis las desgracias del amor antes de haber gustado sus placeres.”
“¿Qué es la existencia sin filosofía? ¿Vale la pena vivir cuando se vive aplastado bajo el yugo de la mentira y de la estupidez?”
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Marqués de Sade.
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Y después, de Gea y de Urano nacieron otros tres
hijos, grandes, muy fuertes, horribles de nombrar:
Coto, Briareo y Giges, raza soberbia. Y de sus hombros
arrancaban cien manos indomables, y cada uno
de ellos tenía cincuenta cabezas que se erguían sobre
la espalda, por encima de sus miembros robustos. Y
su fuerza era inmensa, invencible, dada su gran talla.
De todos los hijos nacidos de Gea y Urano, eran los
más poderosos. Y desde el origen fueron odiosos a
su padre. Y conforme nacían, uno tras de otro, los
sepultó, privándolos de la luz, en las profundidades
de la tierra. Y se alegraba de esta mala acción, y la
gran Gea gemía, por su parte, llena de dolor. Luego,
ella abrigó un designo malo y artificioso.
—Queridos hijos míos, vástagos de un padre culpable,
si queréis obedecer, tomaremos venganza de la
acción injuriosa de vuestro padre, porque él fue
quien primero meditó un designo cruel.
Habló así, y el temor los invadió a todos, y no respondían
ninguno de ellos. Por fin, recobrando ánimo
el grande y sagaz Cronos dijo así a su madre venerable:
—Madre, en verdad te prometo que llevaré a cabo
esta venganza. Efectivamente, ya no tengo respeto a
nuestro padre, porque él fue quien primero meditó
un designo cruel.
Habló así, y la gran Gea se regocijó en su corazón.
Y le escondió una emboscada, y le puso en la mano
la hoz de dientes cortantes, y le confió todo su designio.
Y llegó el gran Urano, trayendo la noche, y
se tendió sobre Gea por entero y con todas sus partes,
lleno de un deseo de amor. Y fuera de la emboscada,
su hijo le cogió la mano izquierda, y con la
derecha asió la hoz horriblemente, inmensa, de dientes
cortantes. Y cercenó rápidamente las partes genitales
de su padre, y las arrojó detrás de sí. Y no se
escaparon en vano de su mano.
Gea recogió todas las gotas sangrientas que manaron
de la herida; y transcurrido los años, parió a las robustas
Erinnias y a los grandes Gigantes de armas
resplandecientes, que llevan en la mano largas lanzas;
y a las Ninfas que en la tierra inmensa son llamadas
Melias.
Y las partes que había cercenado, Cronos las mutiló
con el acero, y las arrojó desde la tierra firme al mar
de olas agitadas. Flotaron mucho tiempo sobre el
mar, y del despojo inmortal brotó blanca espuma, y
de ella salió una joven. Y primero fue llevada ésta
hacia la divina Citeres; y de allí, a Cipros la rodeada
de olas.
Abordó la tierra la bella y venerable Diosa, y la
hierba crecía bajo sus pies encantadores. Y fue llamada
Afrodita, la Diosa de hermosas bandeletas,
nacida de la espuma, y Citerea, porque abordó a
Citeres; y Ciprigenia, porque arribó a Cipros la rodeada
de olas, y Filomedea, porque había salido de
las partes genitales.
Hesíodo (Teogonía)




